Descripción:

Nuestra denominación tiene su origen en el Castillo de la Estrella, edificado en el siglo X, en tiempos de inseguras fronteras cuando árabes y cristianos contendían, más allá de ideales políticos o religiosos, por mantener o conquistar las fértiles tierras de este rincón de Andalucía.

De su antigua fortaleza no quedan hoy en pie más que torreones semiderruidos que aguantan con vigor el paso de los siglos. Desde las alturas señeras de su escarpado cerro preside los campos y da personalidad al paisaje.
A su amparo se acoge el pueblo de Teba (Málaga) con sus viviendas populares de cegadora blancura andaluza y algunos palacetes señoriales, reminiscencia de un pasado nobiliario más esplendoroso.

Si con el paso de los años ha perdido algo de la importancia estratégica, política y administrativa de la que gozó en la época romana y a lo largo de toda la Edad Media, lo que en absoluto ha variado es la bondad de su clima y la generosidad de sus tierras. En las laderas suaves y permanentemente soleadas de las lomas que constituyen casi todo el término municipal se alternan, manchando el paisaje en una geometría desigual, dos cultivos seculares: el trigo y el olivar.

Siguiendo la estela de una larga tradición familiar, con la sabiduría acumulada, transmitida de padres a hijos a lo largo de muchos años, nace la empresa que pretende conservar los valores del trabajo artesanal sin renunciar a la innovación tecnológica y a unos modos más ecológicos de explotación. Entre la tradición y la modernidad, el pasado y el presente hay un desafío de equilibrio en el que desde el primer momento hemos querido mantenernos.

Su apuesta decidida y su único objetivo es producir un aceite excelente que satisfaga las expectativas de los clientes más exigentes. Con esa ilusión ha puesto en el mercado, a la altura de los mejores, el exclusivo aceite Castillo de la Estrella, un producto de categoría superior.

 

Castillo de la Estrella Expositor en Aovesol 2014